"El periodismo mantiene a los ciudadanos avisados, a las putas advertidas y al Gobierno inquieto"
Francisco Umbral

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martes, 22 de diciembre de 2009

Rusia, ¿un estado democrático?



La caída de los regímenes comunistas del Este de Europa generó en sus sociedades una euforia de la que fueron testigos los medios de comunicación. Prensa, radio y televisión difundieron los cambios que día a día liquidaban las instituciones comunistas. Pero una vez que la situación fue estabilizándose y que la democracia pluripartidista y la economía de mercado comenzaron a abrirse paso, se comprobó la dificultad para avanzar en el proceso.
Según Carlos Barrera en su libro Historia del Periodismo Universal, “la actuación pasiva de una población educada durante décadas en el adoctrinamiento más severo influyó en la inclinación manifiesta en buena parte de los profesionales a seguir dependiendo excesivamente de las fuentes de información oficiales, a mantener estrechos lazos con determinadas fuerzas políticas o intereses económicos y a olvidar así en ocasiones su misión de informadores y críticos con la realidad circundante”. Esto podría explicar la situación de dependencia en la que se encuentran la mayoría de los medios de comunicación rusos respecto a los poderes políticos y económicos, mostrando la realidad que interesa a éstos últimos ante la pasividad de la sociedad.
Pero la situación del panorama informativo en este país va más allá. La mayoría de los periodistas independientes o críticos se sienten amenazados por el Kremlin, forman parte de listas secretas de personas sospechosas de extinguir las estructuras de poder. Para ello se realiza un control exhaustivo de las mismas para encontrar su paradero.



Anna Politkovskaya, periodista crítica con el gobierno de Putin que apareció asesinada en su apartamento de Moscú en 2006, es el ejemplo más trágico de lo que le puede suceder a un periodista en Rusia. Fue tiroteada en el pecho y la cabeza cuando investigaba posibles casos de torturas en Chechenia, según aseguraban sus compañeros de profesión. La periodista había confesado en varias ocasiones haber recibido amenazas de muerte de los servicios secretos rusos, el Ejército y otras agencias de seguridad del Estado.Desde que Vladimir Putin llegó al poder a principios del año 2000, doce casos de asesinatos a periodistas han quedado sin resolver, según la Unión de Periodistas de Rusia (UPR). Entre ellos se encuentra la del periodista estadounidense Paul Klebnikov, director de la edición rusa de la revista Forbes, asesinado en junio de 2004. Además, estos profesionales se suman a una lista de más de 300 periodistas muertos o desaparecidos en Rusia desde 1991.

jueves, 12 de noviembre de 2009

El ejemplo de Anna


La conocida periodista rusa Anna Politkovskaya no solo es un ejemplo de buen periodismo sino también de coraje. Esta activista rusa luchó como pocas por los derechos humanos de su país y utilizó para ello sus reportajes críticos con el Kremlim. No dudó ni un momento en lanzar piedras contra lo que no le gustaba, que era nada menos que el ex presidente de Rusia: Vladimir Putin. En su libro La Rusia de Putin, Politovskaya se refiere al dirigente como “omnipresente”, refiriéndose a los aspectos de la vida de la población rusa. Con el periodismo por bandera, esta periodista intentó hasta su muerte conseguir la libertad de los rusos a través de la información.
Las décadas de autoritarismo soviético han condicionado el panorama informativo del país. Sus dirigentes no terminan de ver con buenos ojos una de las labores fundamentales del periodismo: la crítica política. En Rusia la mayoría de los informadores han estado a merced de Putin porque se encuentran amenazados por el Kremlim. Pero Politkovskaya era una de esas muchas profesionales que trabajaba para el periódico independiente Nováya Gazeta y que arriesgaba su vida cada vez que realizaba una crónica del conflicto checheno. “La gente a veces paga con su vida por decir bien claro lo que piensa”, afirmaba Politkovskaya en una conferencia por la libertad de prensa organizada por Reporteros Sin Fronteras en Viena.


Y ella lo hizo. Politkovskaya apareció muerta en su domicilio de Moscú el 7 de octubre de 2007 cuando preparaba, según compañeros de profesión, algunas informaciones sobre torturas en Chechenia. El tiroteo que sufrió la ‘conciencia de Rusia’, como la conocen en su país, coincidió con el 54 cumpleaños del que era por entonces presidente ruso. El hecho es significativo si se tiene en cuenta que Putin era el blanco preferido de sus críticas y que durante su mandado murieron
Politkovskaya en su libro La Rusia de Putin critica duramente la neosovietización que está sufriendo Rusia desde la llegada a la presidencia de este ex miembro de la FBI. Asegura que la FBS intenta reprimir todas las libertades civiles para establecer una dictadura al estilo soviético. Además, explica cómo se han instalado en el sistema los nuevos ricos, describe la línea transparente y endeble que separa el poder judicial del político y cuenta cómo la corrupción y mafia se han instalado en la vida de los rusos. Los títulos de otros de sus libros como La deshonra rusa refiriéndose a la guerra de Chechenia o La Rusia de Putin: la vida en una democracia fallida, son un claro ejemplo de la postura de esta comprometida periodista. Politkovskaya recibió amenazas de violación y tortura cuando intentaba de ejercer su trabajo con independencia

La veterana activista rusa Ludmila Alexéyeva, que encabeza la filial rusa del Grupo Helsinki, ha denunciado que las profesiones de periodista y defensor de los derechos humanos son "mortales en Rusia" y culpa al Kremlin. Alexéyeva reconoce que "no hay argumentos para decir que esos asesinatos fueron sancionados por representantes del poder, pero la atmósfera que existe en el país contribuye a ello". La independencia y la libertad de los periodistas rusos deja mucho que desear en este país y el pesimismo se apodera a menudo de los informadores. Politkovskaya aseguró: “ La gente me dice a menudo que soy una pesimista, que no creo en la fortaleza del pueblo ruso, que estoy obsesionada en mi oposición contra Putin y no veo nada más allá de eso. Si alguien piensa que puede estar tranquilo con los pronósticos 'optimistas', déjenlos estarlo. Es ciertamente la forma más fácil, pero es la sentencia de muerte de nuestros nietos." Seguramente Politkovskaya sabía que antes que la de sus nietos, estaba sentenciando su propia muerte. Pero murió diciendo claramente lo que pensaba y luchando por aquello en lo que creía: la libertad del pueblo rusa. Todo un ejemplo.