
Si en diciembre se confirmaba el secuestro de tres periodistas del diario británico The Guardian, el año ha comenzado en el país con otro acontecimiento similar: el secuestro de dos periodistas de la cadena France 3.
Abdul-Ahad y sus colegas, periodistas que trabajaban para The Guardian, fueron secuestrados por la banda armada cuando planeaban una serie de entrevistas en la zona de Kunar, fronteriza con el noroeste de Pakistán y conocida por ser propiedad de los tablibanes. Por su parte, los periodistas franceses han sido secuestrados por cinco hombres armados que podrían pertenecer también a la insurgencia afgana cuando preparaban un documental sobre las infraestructuras del país. También cabe destacar que el secuestro de estos últimos se ha producido en una zona donde Francia tiene desplegados cerca de 700 soldados de los 3.300 que ha enviado a Afganistán, por lo que los informadores podrían haber sido considerados elementos opositores del Gobierno.
Los periodistas británicos fueron liberados días después de su secuestro pero hasta ahora, solo se ha recibido una prueba de vida de los periodistas franceses. Mientras las autoridades diplomáticas de Francia trabajan para conseguir su liberación.
A finales del 2009 también se producía la muerte de cuatro soldados canadienses y una periodista en la ciudad afgana de Kandahar. Los cinco murieron el miércoles durante un patrullaje en una zona supuestamente segura. Una bomba explotó cuando pasaba el vehículo blindado donde viajaban.
La inestabilidad política de un país donde las últimas elecciones parlamentarias se celebraron hace cinco años y donde los organismos internacionales como Naciones Unidas fomentan su reconstrucción, ha supuesto que el trabajo de los profesionales de la información se convierta en un oficio difícil y sumamente arriesgado.
Abdul-Ahad y sus colegas, periodistas que trabajaban para The Guardian, fueron secuestrados por la banda armada cuando planeaban una serie de entrevistas en la zona de Kunar, fronteriza con el noroeste de Pakistán y conocida por ser propiedad de los tablibanes. Por su parte, los periodistas franceses han sido secuestrados por cinco hombres armados que podrían pertenecer también a la insurgencia afgana cuando preparaban un documental sobre las infraestructuras del país. También cabe destacar que el secuestro de estos últimos se ha producido en una zona donde Francia tiene desplegados cerca de 700 soldados de los 3.300 que ha enviado a Afganistán, por lo que los informadores podrían haber sido considerados elementos opositores del Gobierno.
Los periodistas británicos fueron liberados días después de su secuestro pero hasta ahora, solo se ha recibido una prueba de vida de los periodistas franceses. Mientras las autoridades diplomáticas de Francia trabajan para conseguir su liberación.
A finales del 2009 también se producía la muerte de cuatro soldados canadienses y una periodista en la ciudad afgana de Kandahar. Los cinco murieron el miércoles durante un patrullaje en una zona supuestamente segura. Una bomba explotó cuando pasaba el vehículo blindado donde viajaban.
La inestabilidad política de un país donde las últimas elecciones parlamentarias se celebraron hace cinco años y donde los organismos internacionales como Naciones Unidas fomentan su reconstrucción, ha supuesto que el trabajo de los profesionales de la información se convierta en un oficio difícil y sumamente arriesgado.

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